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LA REVISTA LÍDER DEL COOPERATIVISMO
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Acusan a Carmelo Pernicone, titular de la
DIPAC bonaerense, de "persecución política"
y de "patrón de estancia", por decisiones
arbitrarias e inconsultas

En la Dirección Provincial de Acción Cooperativa de Buenos Aires (DIPAC) siguen sucediendo episodios que debilitan el funcionamiento del organismo y que confirman una vez más – tal como ya lo anticipara PRENSA COOPERATIVA, en entregas anteriores – que los punteros políticos que han aterrizado en ese organismo, sólo se han instalado allí para cobrar sus sueldos.  La inacción en la DIPAC, es total.

Y todo parece indicar que el Consejo Asesor Cooperativo Provincial – que componen las federaciones bonaerenses – se ha puesto los pantalones largos y está comenzando a exigir que, por lo menos, el organismo cumpla con sus mínimos requerimientos y funciones.  El Consejo ha planteado que quienes manejan la DIPAC, sean funcionarios con conocimiento del tema cooperativo. El desplazamiento de los cargos que legítimamente ocupaban los funcionarios de carrera, para que se instalen en ellos punteros políticos que no tienen la menor idea de lo que es el cooperativismo, está produciendo inconvenientes en el normal funcionamiento de la Dirección.

EN MOMENTOS EN QUE SE CREAN
COOPERATIVAS ALUVIONALMENTE,
SUSPENDEN LA CAPACITACIÓN

Otro de los desplazados en los últimos días, es Javier Guidini, que venía desempeñando la función de Referente Territorial de la DIPAC. Concretamente, es el funcionario que brindaba asesoramiento y capacitación a cooperativas y grupos precooperativos de 22 municipios bonaerenses. Desempeñaba esa función desde el año 2003.  Nadie ha ocupado su lugar, con lo cual la función de capacitar – en momentos en que se crean cooperativas como un aluvión – ha quedado sin efecto.

En una nota que envió a nuestra Redacción, Guidini expresa que “el motivo por el cual soy apartado de mi trabajo, es tan simple como irracional y arcaico: persecución política. Desde el año 2007 milito en una agrupación vecinal de la ciudad de Las Flores y, al parecer, esto de tener ideas propias no es bien visto por algunos cultores de la vieja política”.

“Quiero aclarar – añade seguidamente – que nunca ocupé ningún cargo político ni jerárquico dentro de la estructura del Ministerio. Mi tarea es totalmente técnica, por lo que se equipara a la de cualquier otro empleado de la DIPAC. Lamentablemente, soy víctima de una persecución política sin sentido. Un atropello a mis derechos como trabajador y como ciudadano”.

SE QUEDAN SIN REFERENTE DIRECTO
471 COOPERATIVAS DE 22 MUNICIPIOS
DEL TERRITORIO BONAERENSE

Guidini expresa luego que “mientras que en las altas esferas se habla de diálogos y consensos, en el llano  -- los que todos los días trabajamos junto a la gente, para tratar de encontrarle solución a sus problemas – somos perseguidos y ninguneados por personajes que, por estar de paso, se preocupan más por cuestiones irrelevantes que por atacar los problemas estructurales que le dan sentido a su función”.

“Me provoca indignación – prosigue – que se actúe por capricho y se tomen este tipo de decisiones que no solo perjudican a quienes deseamos realizar un trabajo planificado y continuo, sino que deja sin un referente directo a las 471 cooperativas registradas en la región. ¿Hasta cuando tendremos que aceptar este tipo de actitudes insensatas? ¿Cuándo comprenderán entenderán que son funcionarios públicos y no patrones de estancia? ¿Algún día las políticas públicas referidas al cooperativismo quedarán en mano de gente identificada con el sector y comprometida con el desarrollo de la economía social?”.

UN ORGANISMO CONVERTIDO EN LUGAR
DE ATERRIZAJE DE LOS PUNTEROS
POLÍTICOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

El funcionario desplazado concluye expresando: “Aún conservo las esperanzas en el largo plazo. Si en los trece años que llevo trabajando en este organismo no he bajado los brazos, sin dudas no me los hará bajar esta gente. Por lo pronto espero que rápidamente se solucione esta situación y encuentren una alternativa superadora de la que uno, humildemente, podía ofrecer”.

Guidini es contundente en sus conceptos. Y esto corrobora lo que PRENSA COOPERATIVA ha expresado reiteradamente, a través de los años, en el sentido de que el organismo provincial de control ha sido y sigue siendo un instrumento de cambio para el pago de favores políticos. La ineptitud de quienes hoy están instalados en la cúpula y en los cargos jerárquicos, hace que el organismo se haya convertido en un lugar de aterrizaje de punteros políticos, donde el cooperativismo es lo de menos…

06-NOVIEMBRE-2009

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Las sociedades laborales transitorias,
a las que Cristina llama erróneamente
"cooperativas", dan para todo...

Desde punteros políticos que cobran para inscribir personas a esos grupos, hasta intendentes que distribuyen estas asociaciones entre sus amigos y desvían los fondos para otros fines, como así también demoras en los envíos del dinero oficial con el consiguiente atraso de las obras, entre otras cosas, es lo que sucede entre estos grupos laborales conformados, en su gran mayoría, mediante contratos de doce meses... 

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Escribe ROBERTO MOLINA
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Llamarles cooperativas de trabajo a estas sociedades laborales transitorias que está motorizando el gobierno nacional, constituye un auténtico castigo, y además un desprestigio, para el movimiento cooperativo argentino. Los trámites de constitución de estas asociaciones de personas (no las vamos a llamar cooperativas), aunque pasen por el INAES, se apartan totalmente de las normativas vigentes, pero igualmente se les otorga la matrícula correspondiente, “porque la orden viene de arriba”, según afirman algunos funcionarios del organismo nacional de control.

Acerca de estos engendros asociativos, nadie ha levantado su voz de protesta para decir lo que hay que decir. La referencia tiene que ver con las confederaciones y las federaciones.  Por ejemplo, la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR), ni abrió la boca. 

El señor Edgardo Adrián Form, presidente de la entidad, si salió, en cambio, a defender el cooperativismo recientemente con respecto a situaciones que involucraron a cooperativas de crédito. En este caso, COOPERAR salió con energía a defender el cooperativismo y a condenar a las cooperativas que han incursionado en hechos delictivos.  

El hombre salió a defender a las cooperativas de su rama. Pero de estas sociedades laborales transitorias, no dijo absolutamente nada.  ¿No le cabe una acusación de discriminación por parte de las legítimas cooperativas de trabajo…?

Está muy claro. Form representa al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, cuna del comunismo argentino, ahora alineado con el kirchnerismo. De manera que es imposible que haya un pronunciamiento de COOPERAR con respecto a este hecho anormal que afecta al cooperativismo y que impulsa la propia presidente de la Nación.

Pero no hay pronunciamiento no sólo por una cuestión de afinidad política, sino también por el hecho de que si lo hace, la entidad confederativa no recibirá un subsidio más, por lo menos durante el actual gobierno. Por otra parte, Carlos Heller – propietario del Banco Credicoop y diputado nacional electo – no les permitiría un pronunciamiento adverso.

En lo relacionado con las federaciones -- la referencia tiene que ver puntualmente con las de la rama Trabajo --, tampoco ninguna de ellas salió a decir una sola palabra. Ni a favor ni en contra, porque las dos cosas queman… Pero, además, un conspicuo miembro de las cooperativas de trabajo está actualmente integrando el directorio del INAES.  ¿Se animará “El Vasco” Orbaiceta – un dirigente al cual se lo señala como muy correcto y frontal en sus expresiones – a formular alguna definición sobre el tema?

Mientras tanto, desde el día que la presidente Cristina Kirchner formuló el anuncio de crear 100.000 puestos de trabajo, mediante el mecanismo de constituir unos 2.000 engendros asociativos, han pasado muchas cosas, a saber:

** Cortes de rutas por parte de piqueteros que reclaman a intendentes del conurbano bonaerense que se los incluya en estas asociaciones laborales transitorias.

** Aparición de punteros políticos que cobran una suma de dinero a quienes quieran integrar estas asociaciones.

** Escándalo en el Partido de Almirante Brown, donde el intendente Rubén Darío Giustozzi incurrió en manejo discrecional de los fondos destinados a esas asociaciones laborales.

** No hay rendición de cuentas en ninguna provincia acerca de los trabajos que se efectúan y cuando aparecen fiscalizadores para realizar esas tareas, se ven imposibilitados de cumplir  su labor  porque son presionados casi violentamente para que no lo hagan…

** La propia ministra Alicia Kirchner ha tenido que intervenir en algunos municipios, realizando auditorías, para evitar que los fondos que envía su ministerio, sean derivados a otros destinos.

** En la ciudad de La Plata, también hay denuncias contra el intendente Pablo Bruera y  la Dirección Provincial de Acción Cooperativa (DIPAC). El concejal Oscar Negrelli señaló que “estas cooperativas son fachadas de movimientos políticos o de empleados en negro del gobierno municipal. Bajo la fachada de cooperativa, los trabajadores están en las peores condiciones laborales que puede estar cualquier trabajador”.  Aseguró el concejal que estas asociaciones son “utilizadas como caja de financiación para el clientelismo, ya que si no asistís a los actos o movilizaciones políticas, te dejan sin laburo”.

** El piquetero Emilio Pérsico, que acaba de renunciar como Secretario de Estado en Desarrollo Social, maneja actualmente 58 asociaciones laborales. Todo parece indicar que también manejaría los fondos destinados a esos grupos…

** El diario La Nación editorializó, en su edición del 13 de octubre último, acerca de la distorsión que se está produciendo en el cooperativismo, con la creación de este tipo de asociaciones de personas.

** La Cámara Argentina de la Construcción y la UOCRA salieron a criticar a estas asociaciones de personas, porque “les resta tareas a las empresas y, en paralelo, les quita empleo a los trabajadores de la construcción.

** En el municipio de Quilmas también surgieron fuertes conflictos. A los miembros de estas asociaciones, no les pagaron por trabajo realizado. El diario El Sol denunció que punteros políticos piden el 20 por ciento de lo que tienen que cobrar los trabajadores.

 ** En Mar del Plata (foto), presuntos “asociativistas” tomaron el recinto del Concejo Deliberante, hubo importantes destrozos y hasta heridos. Reclamaban que los incluyan en los engendros asociativos del gobierno.

 ** En varias provincias, los problemas son similares: los trabajos se suspenden porque el dinero oficial no llega y las personas que integran estas asociaciones, se quedan sin sus recursos para el sustento diario.

Es evidente que esta diversidad de conflictos que aquí se exponen, no son propios de las cooperativas de trabajo legítimamente constituidas. Las entidades que se crean de abajo hacia arriba, como verdaderamente corresponde, jamás tienen estos problemas.

Pero las que se crean ilegítimamente, es decir, de arriba hacia abajo, dependiendo del dinero público, y comienzan a funcionar a contramano de lo que determinan las normativas vigentes y los principios y doctrina del cooperativismo, se encuentran con estas dificultades, producto de la improvisación y de las necesidades gubernamentales.

Y todo esto, recién está comenzando. Seguramente, muchas otras novedades
de carácter similar, o más graves, van a producirse. No hay ninguna duda de
que se están siguiendo los pasos de Hugo Chávez, que creó más de 300.000
cooperativas, de las cuales hoy funcionan menos del 10 por ciento. Los pícaros
venezolanos se quedaron con el dinero que entregaba el gobierno a cada
cooperativa que se creaba. Y la consecuencia fue la desaparición de esas cooperativas.  En Argentina, comienza a suceder exactamente lo mismo...

Lo que está haciendo el gobierno nacional es castigar y desafiar la legitimidad del cooperativismo, distorsionando gravemente el sistema y devaluando su imagen. Concretamente, esto es algo muy similar a las denominadas “cooperativas truchas” que se quieren combatir, pero, en este caso, impulsadas por el propio gobierno.

22-OCTUBRE-2009

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El INAES obstinado en actitudes ridículas:
desempolvó un expediente "a prueba", para
buscar evidencias que la justicia no encontró.
¿Actitud de mala leche de algún funcionario?

La obstinación que evidencia el INAES en determinados casos, despierta serias sospechas acerca de las buenas intenciones con que se manejan algunos funcio-narios de ese organismo.  El caso de la Cooperativa de Trabajo Activa, de la ciudad bonaerense de Balcarce, es un típico ejemplo que se encuadra perfectamente en el marco de lo expresado.

La mencionada cooperativa fue denunciada mediáticamente, en el 2006, por un funcionario municipal de Mar del Plata, de sospechada honestidad. Se trata del en-tonces Director General de Acción Cooperativa de la Municipalidad de Mar del Pla-ta,  Mauricio Maglione, cuyo organismo fue desactivado porque abundaban las de-nuncias por el desempeño de su titular.

¿Por qué el funcionario marplatense efectuó esa denuncia? Porque deseaba quedar bien con otra cooperativa de trabajo, de la cual todos los meses recibía un premio... El tema de fondo era que un empresario dejó de contratar a la cooperativa que le entregaba premios al funcionario, para tomar los servicios de la entidad de Balcarce.

Concretamente, Maglione quería recuperarle el cliente a su cooperativa preferida, sin que nadie se lo haya pedido. Lo cierto es que Maglione tenía una fluida relación con funcionarios del área de Inspecciones del INAES y con asombrosa rapidez bajó a Mar del Plata un inspector, Diego Oller, que luego fue denunciado por PRENSA COOPERATIVA porque sus viáticos no fueron pagados por el INAES, sino por la Dirección de Cooperativas marplatense (¡?).

Más rápido todavía fue el armado del sumario contra la cooperativa, a la cual no se le dio tiempo para defenderse. Y mucho más rápido aún fue la presentación de la denuncia penal, gestión que corrió por cuenta del contador Carlos La Blunda.  Teniendo en cuenta que estos no son los tiempos normales del INAES en la tramitación de expedientes, es lógico que tanta celeridad despierte sospechas contra los funcionarios.

En el marco de esta tramitación manejada con vertiginosa velocidad, La Blunda efectuó la presentación judicial ante la Unidad Fiscal Nº 8 del Departamento Judicial de Mar del Plata (Causa IPP 221091).  Un año después de presentada la denuncia, la justicia resolvió archivar el expediente "por no acreditar materialidad del hecho denunciado". Sin duda, un cachetazo para los "dinámicos" funcionarios del INAES.

A todo esto, y frente a las denuncias de PRENSA COOPERATIVA, el propio Patricio Juan Griffin se encargó de efectuar algunas averiguaciones en forma personal y directa. Y se encontró con la verdad que denunciara este medio de difusión. Sin embargo, esto parece no haber convencido a Griffin, ya que el camino hacia el ridículo judicial siguió su curso.

Todo lo aqui expresado ha sido denunciado por PRENSA COOPERATIVA. Pero lo que ahora llama la atención es esta evidente obstinación de algún funcionario del INAES, que no obstante la resolución judicial se empeña en buscar (¿o armar?) pruebas en torno de este expediente.  Lo cierto es que ha rescatado del archivo el expediente y, según lo dice la Disposición S Nº 547, se ha decidido "abrir la presente causa a prueba por el término de 30 días a fin de producir las medidas probatorias que esta instrucción estima conducentes" (¡¡??).

¿Qué significa esto? ¿Va a producir el INAES las medidas probatorias que la justi-cia no ha encontrado? ¿Para qué recurrió el organismo a la justicia, si el mismo INAES está dispuesto a producir las medidas probatorias? Es evidente que hay una cuota muy alta de mala leche... El INAES le pide referencias sobre la cooperativa al DIPAC bonaerense. Y también a la Dirección de Cooperativas de Mar del Plata (¡¡??)

¿Cómo puede pedir al INAES a un organismo municipal de cooperativas -- que sólo tiene funciones de educación, capacitación y promoción --  que le informe si le ha realizado inspecciones a la sumariada? Pero lo más grave y bochornoso, es que no advirtieron los funcionarios del INAES que la cooperativa sumariada está asentada en otro municipio, el de Balcarce...

Si, no queda ninguna duda de que con la Cooperativa de Trabajo Activa, de Balcarce, algún o algunos funcionarios del INAES tiene o tienen la sangre en el ojo... ¿Por qué será...?  Este asunto tuvo mal olor desde su arranque, en 2006, y ahora ya es nauseabundo...

AGOSTO 2009
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¿Quién debe conducir la
cooperativa? ¿El Consejo de
Administración o el gerente?

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Escribe ROBERTO MOLINA
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¿Quién debe conducir una cooperativa? ¿El Consejo de Administración o el
gerente? El contenido de esta doble pregunta es un tema de permanente debate
en el cooperativismo de Argentina. Y también seguramente sucede en otros
países.

A través de muchos años de recorrer instituciones, el resultado final muestra toda clase de situaciones. En algunas entidades, el hombre fuerte es el gerente o el gerente general. El Consejo de Administración es una figura de decoración, donde sus miembros concurren a la entidad a firmar la papelería que el gerente les pone prolijamente sobre el escritorio.

En este contexto, hemos escuchado frases increibles, como que el gerente
exprese: “¡No hago más reuniones del Consejo de Administración!”. El decidía
si los consejeros debían reunirse o no (¡?).

¿Cuál es la conclusión de este tipo de situaciones? ¿Delegación de funciones
en el gerente, para que los consejeros no realicen tareas en la cooperativa,
especialmente si son ad honorem? ¿”Para qué perder tiempo nosotros, si
tenemos un empleado que nos hace el trabajo”? ¿Desinterés por la cooperativa
y cumplen la función de consejeros por obligación comunitaria o figuración?

También puede agregarse en este contexto la incapacidad de algunos dirigentes para asumir, como verdaderamente corresponde, la conducción de una cooperativa. ¿Hay ineptos conduciendo cooperativas?  Si, los hay, y lamentablemente no son pocos...

El otro cuadro de situación que se puede mencionar, es el normal. Es decir,
el Consejo de Administración tiene las riendas de la conducción y el gerente
o el gerente general se encarga de ejecutar las órdenes e indicaciones que
recibe de los directivos. Esto es lo normal, lo que corresponde.

Pero lo que ha dado origen a este artículo, es una información aparecida en
un diario de Trelew, donde se expresa que “las miradas de la comunidad están
puestas en el gerente general de la cooperativa eléctrica, Sergio Schreyer,
para ver cómo hará para que cierren los números de la entidad, dependiendo
de esto su futuro en el cargo”.

Parece increible, pero es cierto. ¿Cuál es, en este caso concreto, la responsabilidad de los miembros del Consejo de Administración, que fueron elegidos por los asociados para conducir la entidad?  Pero las expresiones del propio presidente de esa cooperativa, José Silva, son mucho más sorprendentes aún. Dice: “Por ahora, el gerente general dice que va a poder pagar el aumento (se refiere a salarios del personal), veremos de acá en más...”.

Añadió seguidamente: “El gerente general buscará los recursos para solventar
el aumento salarial y mantener la cooperativa en las condiciones que viene
trabajando hasta ahora”.  Y Silva remató diciendo: “El gerente fue el que dio una garantía de que ibamos a poder solventar este aumento (de salarios). Yo en algunas
declaraciones dije que en algún momento se nos iba a poner difícil. El dice
que no. Bueno, vamos a ver...”.

Si esto no es una clásica expresión de la ineptitud dirigencial, seguramente
debe ser algo muy parecido... El presidente del Consejo de Administración de
una cooperativa no puede estar dependiendo del gerente, para determinar si
algo va a salir bien o no.

En este caso concreto, da la sensación de que el presidente la mira desde
afuera. Es un espectador. Es como si estuviera diciendo que si a la cooperativa le va mal, él se lava las manos...  Indudablemente, el señalado es un típico caso de
desconocimiento total y absoluto de cómo debe manejarse un Consejo de
Administración y cuáles son sus deberes y obligaciones.

¿Al señor Silva lo obligó alguien a ser elegido presidente de la cooperativa? ¿O se postuló para ese cargo por propia decisión, con el único propósito de figuración en la comunidad de Trelew?  Es evidente que este dirigente no ha tomado conciencia de los deberes y obligaciones que implica el hecho de ser presidente de una cooperativa y mucho más aún cuando se trata de una entidad de servicios públicos, que tiene tanta gravitación en la comunidad donde está inserta.

Hay muchos otros casos como este... Los iremos señalando de la misma forma
que éste que hoy nos muestra la fauna cooperativa...

AGOSTO 2009
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¿COOPERATIVAS DE TRABAJO
O EMPRESAS RECUPERADAS?

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Escribe el Doctor ARMANDO ALFREDO MOIRANO
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Cuando uno se anoticia de algunas ideas que circulan por allí, parecería ser
que una empresa recuperada es algo distinto de una cooperativa de trabajo.
Y sí, puede ser posible, porque nada impide a que los integrantes de una
empresa recuperada adopten la forma societaria que más útil les parezca
dentro de los tipos que ofrece la ley de sociedades comerciales.

Puede aducirse en contrario que, para el supuesto de esta nota, en la ley de
concursos y quiebras el único tipo posible es el de la cooperativa de
trabajo, pero esto no hace a lo esencial del primer razonamiento. La
cuestión es sí, en efecto, una cooperativa de trabajo es algo distinto de
una empresa recuperada o es – deben ser – lo mismo. Y adelanto mi opinión
en este último sentido.

En el derecho positivo argentino la única forma autogestionaria que existe
es la cooperativa de trabajo, porque no reconoce como forma autónoma la de
la sociedad anónima laboral; hace excepción a esto el absurdo decreto que
alguna vez dictó De la Rúa, pero que lo único que produjo fueron críticas y,
creo, nunca fue utilizado.

Tan absurdo, que permitía a los interesados adoptar como forma empresaria
laboral a cualquiera de los tipos previstos por la ley de sociedades
comerciales, lo que daba lugar, por ejemplo, a una variante tan sencilla
como una sociedad en comandita por acciones, eso sí, laboral. Además, casi
requería, sin decirlo, que cualquiera fuese el tipo societario adoptado, se
contara con un actuario que midiera permanentemente la participación del
capital de los trabajadores y de los inversores, para evitar la pérdida de
la condición de sociedad laboral. Así le fue… al decreto y a su firmante.

Esto así, reitero, la única variable jurídica y posible en la Argentina, es
la cooperativa de trabajo, prevista por la ley 20.337 y con una regulación
específica dada mediante resoluciones por la autoridad de aplicación de esa
ley.

Para arribar a la falsa disyuntiva que plantea el título de esta nota,
conviene recordar el concepto de cooperativa formulado por la Alianza
Cooperativa Internacional, adaptándolo a la cooperativa de producción o
trabajo: una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente
para producir en común bienes o servicios, con la finalidad de crear o
conservar una fuente de trabajo, asumiendo los riegos de una empresa de
propiedad colectiva gestionada democráticamente.

En estos términos se hace difícil entender el razonamiento de algunos
titulares del copyright de las empresas recuperadas® que suponen, mal, que
estas son diferentes de las cooperativas de trabajo y haciendo una
demostración admirable de ignorancia creen que en las primeras la igualdad
es más igualitaria y la democracia más democrática. Creo que en estos dos
extremos está la debilidad inmensa que genera no aceptar el tipo cooperativo
tal cual es y tal como está analizado desde hace mucho tiempo.

El igualismo – acepto que el neologismo es horrible – propone, por ejemplo,
que todos los integrantes de la empresa recuperada ganen lo mismo; es decir,
que lo percibido a cuenta del resultado anual sea igual para todos. El grave
error de esta postura consiste en no advertir que no es lo mismo reemplazar
a un asociado que realiza actividades administrativas simples, que al
asociado que maneja un torno computarizado.

Y esto así, porque todos los trabajos tienen igual dignidad, pero no todos
requieren el mismo esfuerzo o la misma preparación o ambas cosas. Y en esta
parte del mundo que por extraño designio de no sé quién se dio en llamar
occidental y cristiana, los estímulos morales en los que insistía el Che son
muy importantes, pero estímulos económicos siguen teniendo mucho valor… Si
al técnico le pago igual que al personal no especializado, perderé al
técnico y reponerlo seguramente me costará más.

Por supuesto, en algunas actividades es posible practicar con éxito una
remuneración igualitaria, pero esto requiere no haya grandes diferencias
entre las distintas tareas que requiere su producción. Los autores
brasileños tienen este concepto muy afinado y con estas características no
le temen a la tercerización empresaria.

El asambleísmo – otro neologismo espantoso – supone que cualquier tema deba
ser resuelto en asamblea, lo que lleva a que se interrumpa en cualquier
momento el desarrollo de la producción para acordar la solución entre todos,
lo cual es el método que de ordinario resulta más adecuado para no resolver
nada con eficiencia. Esto de ninguna manera significa que una empresa no
pueda funcionar así, significa que así nunca va a funcionar bien, porque
cualquier empresa para serlo – las cooperativas también lo son – requieren un
mínimo de organización y de disciplina.

Tal vez, tal vez, los interesados deberían preocuparse de averiguar si los
titulares del supuesto copyright (esto es una chanza, claro) dicen o tienen
la verdad. Si lo hiciesen, deberían ver en serio de qué se trata cuando se
habla de una cooperativa de trabajo legítima y, entre otras cuestiones
igualmente importantes, verían así que:

a) La igualdad existe a pie juntillas, desde que la cooperativa no reconoce
ventaja ni privilegio alguno a iniciadores, fundadores, consejeros o
síndicos;

b) En la asamblea que es donde se toman las decisiones más importantes de la
vida social, todos tienen un voto, cualquiera sea su aporte de capital o el
lugar que ocupen en la empresa socio-económica común;

c) Los consejeros (y los síndicos) son asociados elegidos por sus pares en
la asamblea y, es obvio, así como son elegidos, la asamblea también puede
revocar la designación. También es obvio que el consejo no es la patronal;

d) La devolución del excedente, mediante el mecanismo del retorno, se hace
en proporción al trabajo efectivamente realizado por cada uno, con
prescindencia del valor de su aporte económico a la cooperativa;

e) Los asesores, auditores, contadores, etc., son contratados por la
cooperativa, no socios (sic) en sus resultados positivos.

f) No es jurídico, pero es vida diaria, si una empresa fue un fracaso o
quebró en manos de su anterior dueño o lo fue en manos del Estado, en
principio, no hay razón valedera alguna para sostener que, con una
tecnología obsoleta, pueda ser un éxito en manos de sus trabajadores;

g) Tampoco estaría nada mal que los interesados leyeran lo que enseñó
Philippe Buchez hace más de 170 años, la conferencia que dictó el General
Perón el 26 de mayo de 1954 en la sede de la CGT, o el ineludible estudio
del Dr. Cracogna publicado por Legislación del Trabajo (t. XXI, Págs. 769 y
ss) tanto como para seguir el consejo de Fierro de acostumbrarse a cantar en
cosas con fundamento.


 

 

   

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