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COOPERAR
SE OPUSO A SU EXISTENCIA
La
Confederación Nacional de Cooperativas de Agua Potable (CONAP), ya tiene
su matrícula,
luego de largas gestiones
Finalmente, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social
(INAES) se decidió a entregarle la matrícula a la Confederación Nacional
de Cooperativas de Agua Potable (CONAP), luego de más de dos años de
gestiones en el mencionado organismo de control. Con ello, la CONAP se
convierte en la sexta entidad de tercer grado que funciona en la
República Argentina.
Su consejo de administración es presidido por Rubén Ely (Federación
Misionera de Cooperativas de Agua Potable - Femicap); secretario, Carlos
Rubén Yacopetti (Unión de Cooperativas de Agua Potable de Santa Fe -
Ucapfe); tesorero, Sergio Elizalde (Federación de Cooperativas de Agua
Potable de la Provincia de Entre Rios - Fecaper).
Los vocales titulares son: Jorge Umaño (Federación Santiagueña de
Cooperativas de Servicios Públicos) y José Oscar Bongiorno (Federación
de Cooperativas de Electricidad y Servicios Públicos de Córdoba -
Fecescor). Vocal suplente es Ubaldo Ortiz (Federación de Cooperativas de
Servicios Públicos de Chaco). La sindicatura titular la ejerce Domingo
Malovini (Cooperativa de Provisión de Agua Potable Merlo Limitada - San
Luis), en tanto que la sindicatura suplente está a cargo de un
representante de la Cooperativa de Servicios Públicos Gobernador
Virasoro - Corrientes).
Cabe consignar que en torno del otorgamiento de esta matrícula, la
demora tuvo su origen fundamentalmente en presiones que venía ejerciendo
la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) en el
INAES, ya que la cúpula de la entidad de tercer grado se negaba
terminantemente a la existencia de una nueva confederación en el ámbito
del cooperativismo argentino.
Esta actitud de oposición tiene (o tuvo) su origen en la presidencia de
Juan Carlos Fissore y se mantuvo durante la de Edgardo Adrián Form,
continuando con Marcelo Gallo, el actual titular. Se puede considerar
lógico que haya, en elseno de Cooperar, resistencia a la creación de
nuevas confederaciones, ya que todos sus miembros han tomado consciencia
de que, tarde o temprano, esa confederación va a quedar vacía de
contenido...
En el otorgamiento de la matrícula de la CONAP, ha influido también el
hecho de que Patricio Griffin, presidente del INAES, le ha bajado el
pulgar a Marcelo Gallo, a quien no quiere ver más en el cooperativismo.
El Irlandés se decidió a abrir el juego y no mantenerlo cerrado, como se
lo venían pidiendo sucesivos presidentes de Cooperar. Y en función de
ello, le puso su gancho a la matrícula de la CONAP.
PRENSA COOPERATIVA ha señalado en reiteradas oportunidades que la
integración horizontal a nivel nacional, se ha convertido en una
expresión del pasado. Y mucho menos a nivel de entidad de tercer grado.
Son útiles este tipo de entidades de integración horizontal cuando se
trata de federaciones regionales. Bien manejadas, son de gran utilidad
para actividades de educación, capacitaciòn y promoción del
cooperativismo. Pero mal manejadas o con dirigentes sin imaginación,
terminan convirtiéndose en un sello.
Es oportuno preguntarse, en relación con el cooperativismo urbano
(excluyendo a Coninagro, cuya creación fue anterior a la existencia de
Cooperar), ¿por qué se crean nuevas confederaciones, si ya existe una? Y
la respuesta es muy sencilla: se constituyen nuevas confederaciones,
cuando la que existe no da respuestas a las federaciones adheridas. Así
de simple.
Los datos de la realidad indican que Cooperar nunca les solucionó sus
problemas a las cooperativas de electricidad y tampoco a las de agua
potable y de otros servicios públicos. Tampoco les ha servido de mucho a
las cooperativas de trabajo. Y justamente, a estas ramas pertenecen las
nuevas confederaciones, que ya se encuentran en plena actividad.
Cooperar, como entidad de integración horizontal, no puede pretender la
representatividad de las cooperativas de todos los sectores, porque
termina no representando a nadie. Y esto es lo que ha sucedido con la
confederación que hoy conduce Marcelo Gallo. Nadie mejor que José
Orbaiceta, el actual tesorero de Cooperar, ha graficado la realidad de
esta entidad. Alguna vez dijo públicamente: “Vamos a Cooperar a perder
tiempo y a contarnos nuestras historias personales”. Esa es la realidad
de esa confederación.
Los directivos de varias federaciones hoy se están replanteando la
necesidad o la utilidad de continuar en Cooperar, frente a la aparición
de las nuevas confederaciones, es decir, frente a esta nueva tendencia
de integración vertical, que en otros países viene demostrando la
efectividad de su funcionamiento.
Con respecto a las nuevas confederaciones, no hay ninguna duda de que
tendrán un futuro promisorio, porque habrán de ostentar la auténtica
representatividad del sector de cada una de ellas.
¿Qué mejor que cada rama del cooperativismo, contando con una
confederación, asuma la defensa de sus propios intereses? Esto es lo que
posibilita la integración vertical en el cooperativismo, aunque haya
quienes se oponen a las nuevas formas de alineamiento del sector…
15-JUNIO-2011
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