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PRIORIZA EL TRABAJO
PARA SU SECTOR Y NO
PARA EL CONJUNTO
DEL COOPERATIVISMO
Edgardo Form,
desde la
presidencia de Cooperar,
trabaja para arrimar
agua para su molino...
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Escribe ROBERTO MOLINA
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Estaba en las estimaciones de muchos dirigentes del
cooperativismo argentino, que la llegada de Edgardo Adrián Form a la
presidencia de la Confederación Cooperativa de la República Argentina
(Cooperar) – acordada por el término de un año, por la presión que
ejerció el propietario del Banco Credicoop y hoy diputado nacional
Carlos Heller -- iba a generar un manejo diferente, en esta cada día más
debilitada entidad de tercer grado.
Y el pronóstico de muchos – el nuestro, también – se ha cumplido.
Numerosos llamados telefónicos que recibimos en noviembre y diciembre en
nuestra Redacción, daban cuenta de algunas “cordiales invitaciones” que
formuló el señor Form a diversas entidades – en su mayoría,
recientemente constituidas – para que se afiliaran o adhirieran al
Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, para lo cual formulaba
diversas promesas…
Hace algo más de un año, PRENSA COOPERATIVA publicó las gestiones que
realizaba gente presuntamente perteneciente al IMFC Mar del Plata,
mediante las cuales se invitaba a distintas cooperativas a adherirse a
esta entidad y como contraprestación se formulaba la promesa de asumir
cierto “padrinazgo”, como para que no tuvieran dificultades de ninguna
naturaleza…
Si estas referencias son ciertas, es evidente que Form está utilizando
la presidencia de Cooperar para arrimar agua para su molino. Y esto era
lo previsible y por eso Heller utilizó su influencia, en ese momento
como diputado nacional electo, para que Patricio Griffin decidiera –
parece increíble, pero es cierto… -- que el señor Form asumiera la
presidencia de Cooperar, pero solo por un año… Algunos mal pensados
dijeron que “con un año, le alcanza para llevar bastante agua para su
molino…”, presagio que parece que ha tenido confirmación.
Pero otro episodio que a esta altura del partido ya no deja lugar a
ninguna duda, es lo que Cooperar anunció en su comunicado de prensa
emitido el 6 de enero último. En ese anuncio se indica que el señor Form
fue recibido por el presidente de la Federación de Cooperativas de
Telecomunicaciones (Fecotel). Si fuera solamente esto, no pasaría de ser
un hecho absolutamente normal. Pero sucede que el presidente de Cooperar
concurrió acompañado por el señor Carlos Pannunzio, responsable del área
de Atención a Cooperativas del Banco Credicoop.
A Pannunzio se lo recuerda por haber pasado por la conducción del
organismo de control de la provincia de Buenos Aires, lugar desde donde
también “motivó” a muchas cooperativas para que abrieran cuentas en el
banco que dice ser cooperativo. Fue otro personaje que utilizó el cargo
de autoridad competente bonaerense para arrimar agua para su molino…
Y en la sede de Fecotel, luego de que Form pronunciara su mensaje, le
tocó luego el turno a Pannunzio para que emitiera su mensaje comercial
en beneficio del Banco Credicoop, quien les explicó – según lo dice el
comunicado de Cooperar – las diferentes líneas de crédito existentes
para las cooperativas, como así también la especial atención que brindan
a las entidades de la economía social. Si esto no es vender mercadería
financiera, debe ser algo muy parecido…
Es evidente, entonces, que desde la presidencia de Cooperar se está
trabajando activamente con los ojos puestos en el IMFC y en el Banco
Credicoop, las dos entidades con las que Form está directamente
vinculado. Llama la atención que quienes no son consejeros de las
entidades de donde provienen – Form es gerente general del IMFC –
siempre caen en este tipo de acciones, que ningún bien le hacen al
cooperativismo. El señor Pannunzio – a cargo de una gerencia del Banco
Credicoop – también hizo lo mismo en su paso por el órgano competente
bonaerense.
Esta reflexión pone sobre el tapete un hecho positivo que se está
gestando en el cooperativismo de Perú, con la reforma de la Ley de
Cooperativas. El proyecto respectivo de ese país impide que los gerentes
de entidades cooperativas accedan a posiciones de conducción en las
entidades de grado superior. Y esto también tendría que imponerse en la
normativa argentina. A propósito, el anterior presidente de Cooperar,
tampoco fue consejero de su cooperativa de primer grado…
Si el cooperativismo argentino sigue siendo conducido por empleados de
cooperativas y los consejeros no asumen las responsabilidades que
legítimamente les corresponde, esto está indicando que algo no anda
bien. Los consejeros no pueden delegar la inclaudicable tarea de hacer
cooperativismo en sus empleados… De todas maneras, Cooperar es una
entidad con representatividad parcial y cada vez menor y seguramente por
ello está condenada a quedar vacía de contenido en un futuro muy
cercano…
11-ENERO-2010
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