|
LA DEFORMACIÓN DEL SISTEMA
SE ACRECIENTA
CON EL IMPULSO DE LOS PROPIOS DIRIGENTES
La nueva manera de hacer
cooperativismo,
es con la entrega de tarjetas de débito: así lo
informa, con orgullo, una confederación...
------------------------------------------
Escribe ROBERTO MOLINA
------------------------------------------
La deformación del sistema cooperativo argentino se acrecienta día a día
y lo más lamentable es que esto sucede con el acompañamiento y el
impulso de los propios dirigentes del movimiento solidario. El gobierno
nacional comenzó con la distorsión, con el lanzamiento del plan social
Argentina Trabaja a través del cual se han creado miles de sociedades
laborales, a las que erróneamente se les llama cooperativas y, lo más
grave, se les otorga la matrícula con una increíble ligereza, cosa que
no logran quienes desean conformar una cooperativa siguiendo los pasos
que establece la ley.
Es necesario reiterar, una vez más, lo que se ha expresado desde esta
columna en el sentido de que el plan social Argentina Trabaja es una
herramienta adecuada para dar trabajo a la gente que no lo tiene. Eso es
correcto. Lo que no es correcto, es que a esas sociedades laborales
transitorias que se conforman se les llame cooperativas, con
otorgamiento de matrícula incluido, cuando ya nacen con el certificado
de defunción bajo el brazo, porque esas agrupaciones se conforman por un
tiempo determinado. A eso, no se le puede llamar cooperativas.
En esto ha trabajado mucho Patricio Juan Griffin, el presidente del
INAES. Y no por nada, a este funcionario nacional se le entregó hace
poco tiempo, en Madrid, España, un premio especial por ser un gran
impulsor de las sociedades laborales. No se lo entregaron por ser
impulsor de las cooperativas. Lo que se está viendo en Argentina,
justifica plenamente ese premio.
Tampoco se le puede llamar “cooperativistas” a esa cantidad de personas
que van a cobrar sus haberes con las tarjetas de débito que les entrega
la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo. Tampoco se les
puede llamar “cooperativistas” a esos grupos de personas, que cortan
calles y rutas reclamando aumentos de sueldos al gobierno por el trabajo
que realizan en cooperativas (¡¡??).
Pero lo más lamentable es que ciertos dirigentes – motivados por
subsidios emergentes de la milagrosa chequera del presidente del INAES –
se han lanzado decididamente a impulsar la distorsión del cooperativismo
de trabajo. Ahora la novedad es que el cooperativismo se impulsa
entregando tarjetas de débito a los trabajadores que integran esas
sociedades laborales, a las que se las quiere hacer aparecer como
cooperativas.
Los trabajadores que conforman estos grupos ya se han mentalizado de que
ingresar al cooperativismo de trabajo es sinónimo de cobrar un sueldo
del Estado. Esto es, concretamente, lo que está impulsando la
Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), una entidad
que, casualmente, es presidida por un ex funcionario del Instituto
Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), el ingeniero José
Sancha de Diego.
Además, esta entidad la integra, también, otro ingeniero – hoy
convertido en funcionario nacional en el INAES --, José Hernán Orbaiceta.
Concretamente, dos ingenieros son los que hoy manejan el cooperativismo
de trabajo en la República Argentina… Y los dos, con fuertes vínculos
con el INAES a partir del manejo del subsidio de los 161 millones de
pesos, dispuesto por la desaparecida Resolución 5188/09 del organismo de
contralor.
Esto que sucede con la deformación del cooperativismo de trabajo, no es
casual. Se trata de una acción debidamente articulada desde el gobierno,
a la que se sumó la dirigencia del cooperativismo de ese sector. Se
sigue insistiendo desde esta columna que en algún momento ciertos
dirigentes tendrán que responder, ante sus pares o ante la justicia, por
la gran diversidad de prácticas irregulares en las que se ha incurrido
en los últimos tiempos, violando sistemáticamente la Ley de
Cooperativas, entre otras cosas…
15-JULIO-2011
|