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EL ELEGIDO FUE JOSÉ JORGE
ALVARIÑO (foto), PRESIDENTE
DE CUDECOOP, DE LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

COOPERAR fracasó en
su intento de instalar
a Juan Carlos Fissore en la ACI Mundial: es la
consecuencia de postular a un dirigente impresentable
Los directivos de la Confederación
Cooperativa de la República Argentina
(Cooperar) insisten en nadar contra la corriente. Por tercera vez --
desde
2002 hasta hoy -- han impulsado la postulación de Juan Carlos Fissore
para
un cargo internacional, esta vez en la ACI Mundial. El santafesino y la
confederación, volvieron a ser derrotados. Un dirigente con imagen "no
positiva", no puede ser postulado para esas funciones. ¿Habrá
alguien con
un poco de sentido común en esa entidad de tercer grado?
El dirigente
uruguayo José Jorge Alvariño, presidente de la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas (CUDECOOP) y titular de la Federación de
Cooperativas de Producción del Uruguay, ganó la pulseada latinoamericana
de instalar un representante en el seno de la ACI Mundial. Esto sucedió
entre el 16 y el 20 de noviembre último, durante el desarrollo, en
Ginebra, Suiza, de las deliberaciones de la Asamblea General de la
Alianza Cooperativa Internacional.
El mencionado
dirigente oriental es un hombre de gran prestigio en el movimiento
cooperativo del Uruguay y justamente por ello, por el trabajo solidario
desplegado a través de los años, obtuvo los apoyos necesarios para
ocupar una función de responsabilidad en el seno de la máxima
organización mundial del cooperativismo.
Para un gran número de dirigentes argentinos, ha resultado inexplicable
la actitud de los máximos responsables de la Confederación Cooperativa
de la República Argentina (COOPERAR) de volver a postular a un dirigente
impresentable, que goza de una imagen “no positiva” en el cooperativismo
latinoamericano.
La referencia tiene que ver con Juan Carlos Fissore, dirigente que en
2002 y 2008 fuera postulado por COOPERAR para la presidencia de la ACI
Américas. El año pasado, en Colombia, de cuatro candidatos
latinoamericanos que se postularon para esa candidatura, Fissore fue el
menos votado. La imagen no positiva del representante argentino, incidió
para que obtuviera muy pocos votos, cuando dicho dirigente ya se
consideraba presidente de la ACI Américas durante los días previos a la
asamblea del organismo continental.
Lo que también ha
resultado inexplicable, es el silencioso viaje a Ginebra, Suiza,
realizado por la dirigencia de COOPERAR, cuando normalmente los viajes
al exterior son anunciados previa y posteriormente a los mismos. En este
caso, tanto en la partida como en el regreso, no hubo ninguna
información por parte del área de prensa de la mencionada
confederación.
Frente a la imagen
“no positiva” de Fissore, por los múltiples cuestionamientos que ha
tenido en el cooperativismo argentino, llama la atención también esta
postura de la dirigencia confederativa argentina de insistir en la
postulación a cargos internacionales de una figura dirigencial
desprestigiada.
Llama la atención,
asimismo, que la ceguera de los directivos confederativos los lleve a
calificar a Fissore como “uno de los mejores hombres” del cooperativismo
(¡¡??), tal como lo ha hecho el señor José Hernán Orbaiceta, tesorero de
COOPERAR, presidente de FECOOTRA y miembro del directorio del INAES.
No hay duda que los
únicos responsables del desprestigio del cooperativismo argentino a
nivel internacional son los propios dirigentes confederativos, que están
trabajando a contramano del sentido común. La decadencia de COOPERAR la
están elaborando sus propios dirigentes, que no advierten todavía que
esa confederación está llamada a quedar vacía de contenido en muy poco
tiempo, a partir de la creación de nuevas confederaciones.
Desde PRENSA
COOPERATIVA siempre se ha afirmado que la integración horizontal, como
una forma de defensa del cooperativismo, no sirve, es ineficiente. La
integración vertical es la más efectiva para representar y defender con
solvencia las cuestiones fundamentales del cooperativismo. Es muy
probable que en poco tiempo, COOPERAR sea sólo una “confederación
social”, es decir, una entidad en donde los dirigentes se encuentren
para contarse sus historias personales, tal como lo manifestó José
Orbaiceta en una oportunidad.
Y si esto sucede,
COOPERAR entonces tendrá el tiempo necesario para dedicarse a tareas de
educación y capacitación, que nunca hizo pero que declamó con excesiva
frecuencia.
24-NOVIEMBRE-2009
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