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Trabajadores bonaerenses,
nucleados en una
cooperativa, perderán
su fuente laboral si
rematan la propiedad
donde actualmente
funciona la fábrica
Elías Robledo (foto) tiene 46 años y trabaja en una fábrica que hace
treinta años viene elaborando purificadores de cocina, ventiladores de
techo y extractores de aire. Pero esta fábrica, ubicada en Fernando de
Toro 955, Monte Grande, provincia de Buenos Aires, tiene su historia.
Antes se llamaba Cler, pero en el año 2001 entró en convocatoria de
acreedores. El 16 de junio de 2009 declaró la quiebra definitiva. A
partir de ahí, los propios trabajadores de la fábrica se hicieron cargo
del establecimiento.
“Los empleados – manifiesta Robledo – constituimos en ese momento una
cooperativa de quince personas, de las cuales hoy quedamos siete. Se
llama Cooperativa La Esperanza. Pero en estos momentos pende una amenaza
de remate para el próximo quince de abril. Con esta perspectiva, estamos
paralizados, no sabemos qué hacer”.
Robledo puntualiza que ha mantenido conversaciones con diputados
nacionales y senadores que los están apoyando, “pero necesitaríamos que
frenen el remate para cubrir la fuente laboral y queremos que el Estado
se haga cargo, para que nosotros podamos continuar con la fabricación
normalmente”.
Sucede que la fábrica recuperada, convertida en cooperativa de trabajo,
nunca dejó de funcionar, y curiosamente ha mantenido altos niveles de
ventas. “Nosotros fabricamos un producto nacional, trabajamos con dos
competencias: Spar, que trabaja con productos italianos, y Axe, que trae
partes chinas y motores de afuera. En cambio, nuestra cooperativa
fabrica productos enteramente argentinos. Hoy tenemos un stock de 400
aparatos”, expresa el cooperativista.
Ante la inminente posibilidad de perder la fuente laboral, Robledo lanzó
el pedido de ayuda, teniendo en cuenta que la fecha del remate judicial
está muy cerca. El pedido tiene carácter de urgente. “Estamos esperando
que nos llame el intendente Fernando Gray, de Esteban Echeverría -
señala Robledo -. Y también sería bueno que de parte del gobierno
nacional y provincial se ocupen de nosotros. Hemos hecho una patriada,
un compañero puso dinero para algunos equipos y pusimos 300 pesos cada
uno. Así, seguimos adelante pese a las condiciones adversas y mantuvimos
en pie la fábrica”.
Concluye expresando el cooperativista que “ahora que tenemos todo, que
estamos trabajando a un buen ritmo, quieren rematar el edificio donde
trabajamos. O bien necesitamos que se detenga esa orden de remate o que
nos den algún lugar donde instalar la fábrica. A través de este de este
medio de difusión, pedimos ayuda a las autoridades”.
Sería importante que alguna federación de cooperativas de trabajo o la
confederación, se hagan eco de este pedido de ayuda y acudan en apoyo de
esta entidad, que se encuentra ante la posibilidad concreta de perder su
propia fuente de trabajo. Los subsidios tendrían que apuntar a auxiliar
a este tipo de entidades, teniendo en cuenta que su actividad está
garantizada y la cooperativa está desenvolviéndose a buen ritmo.
22-MARZO-2011
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