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LA
SINCERIDAD DE
PATRICIO GRIFFIN
"Hoy existen unas
20.000 cooperativas,
de las cuales unas
12.000 son
cooperativas
tradicionales..."
Nadie puede poner en duda hoy la sinceridad del
doctor Patricio Juan Griffin, presidente del INAES. El funcionario
nacional formuló declaraciones a un medio de difusión, las cuales pueden
verse en la página web del organismo de control, donde expresa que "hoy
existen unas 20.000 cooperativas, de las cuales unas 12.000 son
cooperativas tradicionales". Con estos conceptos, Griffin está
admitiendo que hay 8.000 cooperativas "no tradicionales".
¿Se las puede llamar truchas? Se trata de los engendros
asociativos, que funcionan con el dinero público.
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Escribe ROBERTO MOLINA
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Es indudable que si algún día la historia tiene que juzgar al doctor
Patricio Juan Griffin, presidente del Instituto Nacional de
Asociativismo y Economía Social (INAES), se lo podrá acusar de cualquier
cosa, menos de que no ha sido sincero en el desempeño de la función
pública.
Un claro ejemplo de lo que aqui se afirma, son sus declaraciones
recientes -- formuladas a un medio de difusión de la Ciudad de Buenos
Aires y publicada en la página web del INAES -- en las cuales manifiesta
que existen actualmente en el país unas 20.000 cooperativas, pero que
sólo 12.000 de ellas son tradicionales.
Con ello, "El Irlandés" (así lo llaman sus amigos) está admitiendo
implícitamente que las 8.000 cooperativas restantes no son
tradicionales. Bien puede afirmarse, entonces, sin pelos en la
lengua, que esas son cooperativas truchas y que, aunque posean la
matrícula correspondiente, están viciadas de nulidad.
Lo triste es que estos engendros asociativos, a los que se les llama
cooperativas, son impulsados desde el gobierno nacional y ello está
produciéndole un enorme desprestigio al movimiento cooperativo. Se está
destruyendo la imagen del sector innecesariamente, porque el gobierno
podría hacer exactamente lo mismo que está haciendo, pero en lugar de
llamarlas cooperativas, se las podría denominar sociedades laborales
transitorias.
De esta manera, se evitaría deteriorar la figura del cooperativismo,
constituyendo entidades a la inversa de lo que establecen los principios
y las normativas vigentes. El mismo día del anuncio formulado por la
presidente Cristina Fernández de Kirchner, desde esta columna se expresó
que estas "cooperativas" eran pan para hoy y hambre para mañana.
No se puede crear cooperativas en sentido contrario a su naturaleza. Una
cooperativa no puede depender del dinero público para su funcionamiento.
Estas entidades se crean por necesidades de la gente, no por las
necesidades del gobierno de turno. Y cuando esto sucede, los engendros
asociativos tienen muy poca vida.
El mejor ejemplo de que las cooperativas constituidas de arriba hacia
abajo no funcionan, se ha visto en Venezuela. El gobierno de Hugo
Chávez creó más de 300.000 cooperativas, de las cuales hoy sólo
funcionan menos del 10 por ciento. Y esto se debe a que los pícaros de
siempre han encontrado la forma de alzarse con los fondos destinados al
funcionamiento de estos grupos.
Y en Argentina, está sucediendo exactamente lo mismo. Ya se han
registrado un gran número de problemas por el manejo de los fondos,
apareciendo involucrados en la escena intendentes, funcionarios y
punteros políticos.
Finalmente, debe reconocerse la sinceridad de Patricio Juan Griffin. El
sabe mejor que nadie que estos engendros asociativos tienen corta vida.
Los propios integrantes de esos grupos reclaman contratos de 12 meses de
trabajo... ¿Se ha visto alguna vez que las cooperativas de trabajo se
constituyan con contratos de trabajo por 12 meses?
Estamos viviendo, indudablemente, en un país donde lo absurdo, lo
anormal, cada día gana mayor espacio...
26-OCTUBRE-2009 |